Acuerdo fiscal global para los ricos
 
 
Una de las características centrales de las políticas post-pandemia (¿habrá llegado ya?) es la iniciativa de recaudar mayores impuestos para financiar la reactivación económica. De allí viene la iniciativa del reciente acuerdo de los ministros de finanzas del Grupo de los 7 sobre una tasa de impuesto efectiva mínima global de “al menos” el 15% para las grandes empresas multinacionales.

Dice José Antonio Ocampo (ex Secretario Ejecutivo de la CEPAL) que la iniciativa ha sido llamada “revolucionaria, histórica y global” (1). Claro, por fin se pone el acento donde siempre debió estar. Estas empresas se domicilian en los “paraísos fiscales”, como Gran Caymán, Luxemburgo, Bermudas, Bahamas, entre otras) donde se pagan menos impuestos.

Hace años que, en la OCDE, se discute el “cómo” permitir que las utilidades provenientes, sobre todo, de los países en desarrollo (PED) puedan ser rastreadas adecuadamente para que paguen los impuestos, allí donde corresponde pagarlos. Y la pandemia parece haber sonado la hora.

Pero cuando se separa la paja del grano, aparecen las limitaciones. La primera es que esa iniciativa debería reflejar los intereses de todo el mundo, incluidos los PED y no solo de las 7 grandes economías desarrolladas. Pero eso no está sucediendo pues, de un lado, la tasa del 15% es reducida (Biden había propuesto 21%) y, de otro, porque la mayoría de los ingresos tributarios adicionales se destinarían a los países de origen de las multinacionales (mira tú) y no a aquellos países donde estas empresas realizan sus actividades y generan beneficios, o sea, los nuestros.

El gran problema, nos dice Ocampo, es que el mundo en desarrollo depende fuerte de los impuestos a las empresas y, por tanto, se ha visto más afectado por la evasión fiscal de las multinacionales, lo que “ha generado pérdidas de ingresos para estos países de, al menos, US$ 240,000 millones cada año” (ídem), lo que equivale casi al PBI anual del Perú.

Esta evasión proviene de lo que se llama la “planificación fiscal” realizada por las grandes empresas, que consiste en buscar todos los resquicios legales posibles para pagar menos impuestos en los países donde realizan sus actividades. Esa es la elusión tributaria, que Donald Trump practica en el propio Estados Unidos y las multinacionales en nuestros países.

Anotemos que, en este caso, la “planificación” tiene carta de ciudadanía. No se le condena, como sí se hace cuando el Estado quiere “planificar” la inversión pública para el desarrollo. Solo hace poco en el Perú se aprobó la Política Nacional de Competitividad y Productividad, pero siempre es el MEF quien tiene la última palabra. Lo mismo sucede con la planificación de la matriz energética para el mediano y largo plazo, pues ésta choca con los intereses de los dueños de la molécula de los hidrocarburos y de la energía.

Hay más. En Perú, a diferencia de los países vecinos, ni siquiera existe una estadística confiable sobre los montos de la inversión extranjera directa (IED). La de Proinversión es un mamarracho pues solo considera la inversión que, buenamente, decidan registrar los inversionistas. Así, para Proinversión el stock de IED registrada en el Perú apenas llega a US$ 26,800 millones al 2020.

Quien sí registra “toda” la IED es el BCR. Stock en el 2020: US$ 116,000 millones, 4.5 veces más que la de Proinversión. Qué le parece. Pero, “lamentablemente, los datos del BCR no ofrecen un desglose de las inversiones por país de origen, ni incluyen indicaciones más detalladas de las actividades económicas a las que se destinan tales inversiones” (Informe sectorial sobre inversión europea en el Perú, MATPerú, noviembre 2020, página 28). Agrego: tampoco incluye la data sobre el domicilio de los inversionistas. Y, ojo, muchos están en los paraísos fiscales.

Para terminar, si bien hay críticas a los acuerdos del G-7, éstos van en la dirección correcta. Nos toca, por tanto, ponernos al día con este naciente “nueva normal post pandemia”. En casa, eso comienza por combatir la elusión tributaria y para tener una buena política pública sobre la IED, por saber quienes son, donde invierten y dónde se domicilian los inversionistas.


1) Ver, “Un acuerdo fiscal global para los ricos, no para los pobres”, 11/06/2021,

https://www.project-syndicate.org/commentary/g7-corporate-tax-agreement-unfair-to-developing-countries-by-jose-antonio-ocampo-and-tommaso-faccio-2021-06/spanish

https://bit.ly/3d4Toga


Publicado el 23 de Junio de 2021
   
 
   
 
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